Lo que ofrecemos

Formación

Escuela de Formación Profesional en Puericultura y Familia.

Atención individual

Ofrecemos consultas individuales sobre lactancia y familia gratuitas y con honorarios. En consultorio, domicilio y de forma online.

Asesoramiento institucional

Asesoramiento y armado de equipos de trabajo para instituciones sanitarias y jardines maternales.

¿Qué es Panza y Crianza?

Somos una Escuela de Formación Profesional en Puericultura y Familia. Nuestra formación es integral teórico-práctica que habilita a trabajar como Puericultor/a. El o la Puericultor/a trabaja en todo a lo que a lactancia y crianza se refiere. Por lo que debe tener en cuenta las necesidades del recién nacido y el medio que lo rodea aún desde antes del nacimiento. Contiene, escucha, observa y brinda ayuda externa sin interferir en el vínculo madre – hijo.
 
 

Equipo de PyC

Violeta Vázquez

Violeta Vázquez

Directora PyC

Susana Fleischmann

Susana Fleischmann

Directora PyC

Marcelo de Simone

Marcelo de Simone

Secretario administrativo

¿Qué hacemos las puericultoras?

La palabra significa “cuidado” o “cultivo” de la niñez. Somos parte del equipo de salud que acompaña a las familias en etapa de gestación y crianza. Si bien nuestra labor es complementaria a la de médicos, parteras, enfermeros, psicólogos, terapistas físicos y otros agentes de la salud, también trabajamos de forma interdisciplinaria en el área de la educación, con maestras y maestros, gestores culturales y referentes comunitarios. Hasta el momento, nuestra capacitación no deviene del sistema educativo formal ni pertenece a la currícula de las facultades de ciencias médicas, y eso condiciona nuestro trabajo en varios aspectos. Como primera medida, no estamos reglamentadas; hasta el momento carecemos de matrícula profesional, de colegiados y también de organizaciones sindicales en las cuales respaldarnos. No estamos dentro de la cartilla de las obras sociales y si bien las clínicas suelen tener equipos de puericultura, la relación contractual se concreta bajo otra figura u otro rol del equipo de salud. La mayoría de nuestros servicios en hospitales son voluntarios, aunque en algunos se ha logrado la relación laboral adecuada. Estamos haciendo el camino de cualquier profesión relativamente nueva, que nace de la necesidad de construir un rol especialista en la fisiología de la lactancia –aquello que es biológico, natural y esperable– y que además pueda potenciar no solo el aspecto nutricional-alimenticio de la lactancia, sino el aspecto vincular y nutritivo desde lo afectivo. Para lograr esto último, las puericultoras nos formamos en diversas temáticas que cruzan la maternidad, como el puerperio, la pareja, la familia extendida y las necesidades de las niñas y los niños pequeños. Nuestro acompañamiento suele estar enfocado en la primera infancia o lo que dure la lactancia, incluyendo la etapa preescolar.

Las puericultoras, por suerte, todavía no estamos dotadas del estatus social de otros agentes de la salud, como el médico. En nuestra formación tampoco sufrimos la carga del sistema patriarcal dominante, basado en los premios y castigos, en la obediencia y en moverse como un cuerpo compacto, sin disidencias ante lo que dictan las sociedades científicas y repitiendo generación tras generación los usos y costumbres. Nosotras nos formamos en un ámbito amoroso y sobre todo heterogéneo, aprendiendo de la evidencia y más aún de la experiencia de las más antiguas. Nos formamos cuestionando protocolos y jerarquías, leyendo y evaluando los trabajos científicos en su totalidad y no solamente leyendo las conclusiones o interpretaciones de otros. Por supuesto, no todas las escuelas de formación son iguales, ni todas las estudiantes tampoco, pero la propuesta es deconstruir la propia historia de niñas y madres, para realizar un acompañamiento honesto, sin disfrazar opiniones personales de leyes inquebrantables. Y no somos las únicas, muchos profesionales de la salud y de la educación están revisando sus prácticas y sus paradigmas, para ponerse al servicio de forma genuina, actualizándose constantemente y permitiendo que prime el vínculo con los consultantes (no son, ni serán nunca, pacientes ni pasivos).

¿Qué no hace una puericultora? Hacer el rol que no le corresponde: medicar, adherir a una única forma de criar o amamantar, convencer, oficiar de terapeuta o de niñero, o de médico, coach o gurú.

¿Qué sí debe hacer? Informar, acompañar decisiones, proponer estrategias para aliviar y resolver situaciones problemáticas, hacer un seguimiento adecuado y actualizado de sus prácticas y de las familias que acompaña, dar opciones y siempre, siempre, siempre fundamentar sus propuestas y acciones.

¿Hay puericultoras en todo el país? No, pero hay muchas más de las que imaginamos. Incluso hay puericultores hombres, pero mientras seamos mayoría, sabrán saberse comprendidos en el plural en femenino. Si no hay una puericultora o una consultora intencional en tu localidad, recomiendo consultar una de forma online.

¿Dónde trabajan las puericultoras? En equipos interdisciplinarios de trabajo, en consultorios, a domicilio, en jardines de infantes, en escuelas, en docencia e investigación, en salas barriales y comunitarias, en ONG, en hospitales y clínicas.

¿Para qué elegir el acompañamiento de una puericultora? Para contar con un acompañamiento respetuoso, que brinde información y propuestas que se sostengan a lo largo de toda la crianza, ofreciendo opciones fundamentadas y asintiendo a las decisiones de cada familia.

¿Hay puericultoras que atiendan gratis? Sí, y no solo en hospitales, también en las consultas que ofrecemos en las escuelas de formación y en los diferentes espacios de voluntariado. Nosotras, en Panza y Crianza, atendemos consultas gratuitas, las directoras en conjunto con las alumnas de segundo y tercer año.

Si no quiero o no puedo amamantar, ¿puedo consultar a una puericultora? Sí, justamente una puericultora es quien puede asesorarte tanto en el destete como en la forma de administrar la fórmula y luego otros alimentos. Además, puede reflexionar con cada familia sobre sus formas posibles de dormir, jugar, comer y mater/paternar.

 

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